Ella no tiene la culpa
Ella no tiene la culpa de mis enojos, de que llegue cansada de trabajar, de mi falta de voluntad ni de mi perenne tristeza. Ella siempre está contenta de verme, me espera con ilusión, me colma de besos, me bendice con su compañía y me hace sonreír. Ella sólo me da momentos perfectos (como la semana pasada, cuando me puse a tomar el sol en el patio estirada encima de la toalla, con mi libro, mi botella de agua, mi bronceador, mi móvil....y llegó ella con su huesito en la boca y se estiró a mi lado) Ella no tiene la culpa de nada y, sin embargo, a veces paga mi malhumor. Tona, te prometo públicamente que a partir de ahora daremos dos largos paseos cada día. Tu necesitas salir, correr, socializarte, hacer tus cositas y superar el miedo a los ruidos, a la gente y a la calle. Y yo necesito un poco de orden en mi vida, algunas pautas fijas que me ayuden a centrarme y superar esta eterna insatisfacción. Nos vendrá bien a las dos.

