21.9
Ya me estoy acostumbrando a estar aquí y empiezo a entenderles. No por eso dejo de sorprenderme todavía por cualquier cosa, pero al menos ya no estoy a punto de morir atropellada por una bici a cada momento. Ya he entendido que toooooooooooodas las calles de Hamburgo tienen un sitio para pasar las personas, uno para las bicis, uno para los coches y otro para los buses.
(suerte que no hay tranvía, si no me pasaba como a Gaudí, que por cierto, cuando digo que soy de Reus, es lo primero que me dicen: que igual que Gaudí. Mira, en eso se parecen a los japos)
Estoy afinando bastante el oído y ya entiendo bastante de lo que me cuentan las bibliotecarias (todavía no he visto ningún macho cabrío en la Staat-und Universitätsbibliothek Hambur Carl von Ossietsky, que así se llama el centrillo de información)
Tampoco he visto todavía ningún moro. Indios sí, pero moros no, insisto. Y negros, pocos.
Hoy hace 7 días que no hablo con nadie en español y esta noche pasada he soñado en inglés. Suerte que mañana vienen los ríchales y me voy a desquitar de tanto sajonismo a base de cañas y risas, jejejej

